Soluciona el problema desde su origen

Son muchas las personas que ante la aparición de molestias en dientes y/o encías optan por esperar a que el dolor desaparezca por sí sólo. Un error en el que no debemos caer dado que el problema puede ir a más. O lo que es lo mismo, por diminuto que pueda parecer el daño, siempre tenemos que optar por la prevención. De hecho, es lo único que nos garantizará saber cuál es el estado de nuestra salud buco dental en ese determinado momento.

En este sentido, tan sólo debemos de plantearnos una idea general que se basa en reflexionar sobre algo que podríamos denominar como tiempo de descuento. Es decir, el periodo que transcurre desde que detectamos el problema -que aparentemente puede ser inofensivo- hasta que se convierte en algo más grave a causa de que no le hemos dado la importancia necesaria. Por ello, y repetimos, siempre es recomendable visitar a tu dentista, sea cuál sea el tipo de molestia que tengas

Las excusas más frecuentes para no visitar al dentista

En muchas ocasiones, aún y siendo conscientes de que necesitamos visitar al dentista con urgencia, solemos anteponer excusas simples para evitarlo. Existe un pensamiento generalizado en la sociedad que se basa en la falsa creencia de que uno puede estar varios meses sin acudir al dentista sin que esto suponga un inconveniente para nuestra salud. Y de nuevo, estamos equivocados. Es por ello que a continuación realizamos un repaso sobre los falsos pretextos que solemos utilizar para ahorrar nuestras visitas a un especialista de la salud bucal. 

No tengo ni molestias ni dolor

Se trata de la primera gran excusa. Sin embargo, no deja de ser un error teniendo en cuenta que problemas como el sarro o las caries aparentemente no provocan ningún tipo de dolor. Además, durante las primeras semanas suelen pasar totalmente desapercibidos. Eso sí, con el tiempo pueden llegar a convertirse en verdaderos quebraderos de cabeza. Por eso te recomendamos realizar mensualmente revisiones que puedan evitar la aparición de estas patologías, así como su prevención. 

Miedo generalizado al dentista

También conocido como odontofobia. Se trata de un fuerte medio al dentista cuya respuesta se manifiesta a través de nervios, estrés o ansiedad. Como cualquier fobia, tiene su cura y puede rebajarse e incluso evitarse. Sin embargo, el mejor remedio pasa por una buena comunicación entre clínica y paciente que permita recudir las tensiones del segundo así como normalizar el proceso de visitar al dentista, como algo rutinario e inofensivo. 

Su elevado precio

La respuesta a esta afirmación es sencilla. Aunque es cierto que hay intervenciones que puedan resultar menos económicas que otras, lo cierto es que el mayor ahorro, de nuevo, está en la prevención. El hecho de realizar revisiones rutinarias nos permitirá detectar a tiempo anomalías e implantar soluciones lo antes posible. De este modo, el ahorro se reflejará evitando futuros tratamientos más costosos. Además, recuerda que en tu visita nuestro equipo de profesionales te asesorará sobre cómo cuidar tu boca en tu día a día para conseguir que tu salud dental sea excelente. 

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